miércoles, mayo 10, 2006

Sobre el sentido del humor en Thomas Pynchon

Sobre el sentido del humor en Thomas Pynchon:

Leyendo El Arcoiris de Gravedad, como tantas otras veces, he encontrado fragmentos geniales. Últimamente estoy cogiendo el hábito de marcar con un post-it lo que me gusta y luego trasncribirlo al ordenador, para pegarlo en algún post, o tan sólo por el placer de releerlo y pensar en ello mientras lo escribo.
Encontré tres fragmentos que me parece que son ejemplares para enseñar cuál es el sentido del humor de Pynchon y que está presente en toda la obra.
Por tanto, aquí están más fragmentos de Pynchon para quien los quiera:


El capitán Bounce y Michèle: (Pág. 367)

- ¿Qué tal, nena? –En una oscura buhardilla llena de medias colgantes, donde duermen las bailarinas –. ¿Te gustaría que te enganchara a uno de los gordos del petróleo?
Parece que aquí hay algún problema de idiomas; ella entiende que pretenden sujetarla, mediante alguna clase de atadura, a una especie de gigante gordinflón que, por algún lugar, chorrea petróleo crudo, una perspectiva sexual cuyo disfrute no está segura de que acabe de gustarle […]


Slothrop llega a la fiesta (Pág. 371) :

Drogados y bebedores luchan sin vergüenza en el buffet y en la cocina, saqueando las alacenas, lamiendo los fondos de las cacerolas. Un grupo de bañistas desnudos atraviesa la escena camino de los escalones que conducen a la playa. Nuestro anfitrión, Raoul, vaga de un lado a otro con un enorme sombrero de vaquero del Oeste, una camisa de Tom Mix y un cinto con un revólver de seis balas, llevando a un percherón por la brida. El caballo suelta el estiércol en la alfombra de Bokhara, así como sobre los invitados desemparejados y en decúbito. Todo está deformado, desenfocado, hasta que surge un sarcástico preludio de la orquesta y aparece el tupo más extraño que Slothrop haya visto jamás fuera de una película de Frankenstein: lleva un traje de zoot blanco, con profusión de pliegues, además de un largo llavero de cadena de oro que oscila y remolinea relampagueante, mientras el raro personaje atraviesa la sala poniendo mala cara a todos, como si tuviera prisa pero tomándose el tiempo suficiente para escudriñar rostros y cuerpos, girando la cabeza de un lado a otro, metódicamente, de manera un tanto siniestra. Por fín se detiene delante de Slothrop, que adopta una expresión de Shirley Temple.
- Tú. – un dedo del tamaño de una mazorca de maíz se lanza a pocos centímetros de la nariz de Slothrop.


La afición de Waxwing (Pág. 372) :

¿Qué diantre ocurre? El sujeto va de un lado a otro hablando un momento con ése y otro con aquél. Resulta ser Blodgett Waxwing, famoso evadido de la Caserne Martier de París, la peor estacada del teatro de operaciones de la guerra. Una de las especialidades de Waxwing consiste en la falsificación de documentos de varias clases – tarjetas de racionamiento, pasaportes, cartillas militares, etcétera –, al igual la de traficar, como negocio secundario, con accesorios metálicos del ejército. Desde la batalla de las Árdenas no ha dejado de tomarse permisos que nadie le concedió y, aunque su proceder suponga ir con la amenazante guadaña de la muerte sobre la cabeza, aún va por la noche a las cantinas de las bases del ejército norteamericano para ver las películas, siempre que sean del oeste: adora esa bazofia, le gusta escuchar el galope de los caballos a través de un altavoz metálico, caballos que corren por trillados senderos de tierras extrañas y que agitan su corazón como si al su alrededor soplaran lejanas brisas; y, para no perderse ni una, ha logrado que algunos de sus muchos contactos le envíen el programa de todas las películas que se proyectan en todas las ciudades ocupadas, e incluso se sabe que se hizo con el jeep de un general para viajar a Poitiers para ver una cinta, buena y vieja, se supone que de Bob Steele o Johnny Mack Brown. Su fotografía podrá estar colgada de forma destacada en todos los cuerpos de guardia y grabada en miles de cerebros de la policía militar, pero él se ha visto veintisiete veces El regreso de Jack Slade.



Coming soon: <---La Puerta de Agua III: La Batalla por las Cintas--->

2 Comments:

At 10:25 p. m., Anonymous Anónimo said...

Me está gustando, sip sip...

 
At 12:06 a. m., Blogger LST1984 said...

¿A que es el mejor?
El libro son 1140 páginas y llevo 300, pero sólo 20 seleccionando extractos.
Incríble el Pynchon. Muy recomendable, pero aún así os prevengo. Sus libros son "fáciles de aparcar".

 

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