jueves, octubre 26, 2006

Fotografía

Me gusta hacer fotos y últimamente he dedicado mucho tiempo la siguiente página:
http://www.flickr.com/photos/lst1984/

Tal vez mi momentáneo abandono de los blogs se deba a ello...

miércoles, octubre 25, 2006

Canciones y verdades

Hay viejos pensamientos de actores muertos que interpretan funciones pasadas que no dejan de asaltarme y que no ahuyento.

Los altavoces, acompañando a mis dedos, murmuran:

It's only you, beautiful.
Or I don't want anyone.
If I can choose.
It's only you.
But how could I miscalculate...
perfect lies from a perfect dame.
If I can choose... it's only you.

Han pasado muchas cosas, algunas incluso serían consideradas por bastante gente como un avance. Incluso el futuro se aparece prometedor, tanto el inmediato como el lejano. Tan prometedor como yo lo haga.

Cada vez tengo más claro cómo soy y cómo quiero ser. Y cada vez tengo más claro que eso es una virtud, no paro de ver cómo la gente se engaña a sí misma a mi alrededor. Cómo justifican sus acciones y sentimientos en cosas que saben que son falsas pero les hacen sentir bien. Ellos sabrán, pero si alguna vez se derrumba su castillo de naipes, tal vez se sientan demasiado desorientados como para levantarse durante mucho tiempo.

Los altavoces, aún de fondo, dicen ahora:

Whatever poison's in this bottle will leave me broken sore and stiff.
But it's the genie at the bottom who I'm sucking at. He owes me one last wish.
So here's a present to let you know I still exist.
I hope the next boy that you kiss has something terribly contagious on his lips.

But I got a plan (I got a plan)
Drink (drift) for forty days and forty nights.
A sip for every second-hand tick.
And for every time you fed me the line, "you mean so much to me...".
I'm without you.

Bueno, tal vez nunca deje de echar ciertas cosas de menos, pero al menos sabré que ya se perdieron para siempre y que no debo pasarlo mal intentando que vuelvan.

jueves, octubre 05, 2006

Un clavo ardiendo

Mi facultad tiene algo especial, mágico. Cada mañana se me hace un mundo despertarme para ir allí, vendería mi alma por dormir siempre un poco más, una y otra vez apagando el odioso despertador para sumirme de nuevo en el feliz mundo donde los problemas se disipan en fantasías oníricas. Pero como el maldito bufido electrónico es tan molesto y la poca voluntad que tengo se alía con mis remordimientos no tengo más remedio que dirigir mis largos pasos hacia allí.
Una vez dentro, algo cambia. La sensación de estar aprendiendo algo que me fascina me rodea y me restriega por la cara que estuve a punto de no ir. Me dan ganas de ir a la biblioteca y leer toda esa montaña de libros que recomiendan los señores doctores, sin embargo mi falta de voluntad esgrime el temible argumento de “bueno, ya lo haré mañana”, se apunta un tanto y me encamina a la cafetería donde casi siempre hay alguien con quien puedo hablar y si no a la sala de ordenadores, mi viejo santuario durante el año pasado, como diría Fuentes, mi centro de apertura cognoscitiva a la totalidad de Internet.
Y si no, el campus. Alguien antes o después te dice “eh, tú” y te saca de tus pensamientos. Cuando, ya al final, todo parece perdido y hay que volver a casa siempre me pregunto si no hay algo más que pueda hacer, aferrándome a cualquier motivo para quedarme allí un rato más.

¡Vaya!, puede pensar cualquiera, parece el testimonio de un empollón cursi y empalagoso que desea contar a todo el mundo lo guay que es la universidad. Pues una de dos, o es eso, o es el relato de un chico que se apega al único sitio que no le recuerda a su ex-novia ni el infierno que se le hace la vida en su casa y trata de volcarse en un mundo que el año anterior descuidó para dedicarse a ella.
A veces uno no puede dejar de tener la sensación de que camina hacia delante, pero sobre una máquina de correr.
De momento me agarraré a mi clavo ardiendo y trataré de creer que me van bien las cosas. De momento…