jueves, mayo 25, 2006

Despierto


“¡Estamos solos! ¡Estamos solos!”, entre sollozos, el pobre hombre gemía desesperado que Dios nos había abandonado y que ahora estábamos solos. La radio me acompañaba, otra noche más, en las largas horas muertas que paso con los ojos abiertos y el cerebro encendido en la cama. Precisamente ahora escribo desde el insomnio, inseparable compañero mío desde pequeño, son las tres y veinte de la noche y tengo que despertarme a las siete para ir a clase. Me recuerdo de pequeño, en la cama, con mi madre a mi lado, y preguntándole “Mamá, ¿tú como haces para dormirte?, ¿en qué piensas?”. Ella, al igual que la mayor parte de mis familiares, no supo bien qué responderme. Los techos de las habitaciones en las que he dormido han sido mis compañeros durante horas y horas siempre, y luego en cambio, por la mañana, algún tipo de garra me atrapa y no me deja levantarme, no me suelta los párpados, que inevitablemente caen vez tras vez, cerrándose dulcemente, más dulcemente cuanto más importante sea permanecer despierto.
Las únicas veces que caigo en la cama y duermo feliz a una hora prudente son esos sábados que llego con cuatro o cinco copas y algún que otro “buenas noches” encima, aunque aún así tardo mis buenos 15 minutos en conciliar el sueño.
Hablando de esto con un amigo me dijo que a él le ocurría igual y que como curraba y necesitaba estar descansado había empezado a tomar somníferos. Pero drogarme para dormir… ¿realmente quiero eso? No lo se.
Pero acostarme durante mucho tiempo ha venido significando representar ese cuadro que tengo grabado en mi cabeza. Yo, tumbado en la cama, moviéndome cada poco tiempo, con los ojos muy abiertos, sin parar de pensar en mil cosas y preguntándome a cada poco cuánto faltará todavía para que me duerma.
Me imagino ahora todas las noches de aquí a que tenga sesenta años, como el señor que creía que Dios le había abandonado, siempre en la cama, siempre arropándome con el techo durante horas y horas y le empiezo a comprender, los que no podemos dormir, los que escuchamos la radio a esas horas, estamos solos.

domingo, mayo 21, 2006

Dia del Friki

Esta gente ha decidio "salir del blister" y darse a conocer. Yo mismo integro sus filas en alguna medida (juegos de mesa, rol, videojuegos, algún cómic que otro, 1984... hay tantas cosas de las que uno puede ser friki...), aunque me considero uno de segunda fila, ya que tengo novia y además es preciosa (y no otra friki solitaria, como corresponde). El caso es que los que lo son a fondo, sí, los zumbaos que creen que ir vestido de Spok al estreno del último film de Star Trek no es adecuado, porque es su "agujero negro" (textual) y prefieren ir vestidos del guarda de la casa de la cabaña del planeta de la tercera película oficial donde paró la nave un rato... que por cierto implica pegarse engorrosos tentáculos por todo el cuerpo, llevar un arma de cartón y ser señalado (ahhh, el friki en el fondo busca llamar la atención, amigos, no se engañen), decía que estos "zumbaos" han creado un pac-man humano en Callao y aledaños. Yo me he apuntado, quien quiera hacer lo propio, que mande un correo aquí: valuart@hotmail.com, indicando si prefiere ser fruta, fantasma o el mítico pac-man. Mas información en la página oficial o preguntádselo a quien responda el correo.

La declaración universal de los derechos del Friki, aún a la espera de ser aceptada por la ONU, ha sido publicada en numerosos lugares, y yo, sabiendo que no os molestaréis lo más minimo en buscarla, pese a que la curiosidad os pica (malditos vagos de mierda), os la pongo aquí, como buen tipo que soy:

DERECHOS IN-ALIEN-ABLES DEL FRIKI
1.-Derecho a ser más friki.
2.-Derecho a quedarse en casa.
3.-Derecho a no tener pareja y ser virgen hasta la edad que sea
----3.1- Derecho a, si tiene pareja, intentar convertirla en friki
4.-Derecho a no gustarnos el futbol ni el deporte en general.
5.-Derecho a la asociación friki.
6.-Derecho a tener pocos amigos (o ninguno).
----6.1-Derecho a tener todos los amigos frikis que se quieran
7.-Derecho a no ir a la moda. (una camiseta de Homer es ir siempre de moda)
8.-Derecho al sobrepeso y a la miopía.
9.-Derecho a exhibir el propio frikismo.
10.-Derecho a dominar el Mundo

DEBERES DEL FRIKI (DE OBLIGADO CUMPLIMIENTO)
1-Ser friki, pese a todo
2-Intentar ser más friki que otro friki
3-Si hay alguna discusión sobre algún tema friki, entrar a dar opinión
4-Salvaguardar todo el material friki de "personas desaconsejables" (niños pequeños, personas limpiadoreas compulsivas...)
5-Hacer todo lo posible para exponer el material friki como si fuera un "Museo del Frikismo"
6-No ser friki de todo, Hay que estar especializado en algo.
7-Ir al estreno de cualquier película friki, comprar antes que nadie un libro o DVD friki.
8-Esperar cola ante un estreno friki, aunque haya posibilidad de telecompra de entradas. Y si es disfrazado, o con camiseta friki, mejor
9-No desprenderse de nada NUNCA relativo al mundo friki, aunque sea un envoltorio arrugado
10-Intentar dominar el mundo

Como podéis ver, patético, pero ¿quién puede decir que se siente totalmente ajeno a ello? Probablemente muchos, pero la pregunta es retórica, asi que os calláis y queda mejor.

Post-Post (jaja, que gracioso...) : Sé que no podéis aguantaros el preguntar lo que he preferido ser en el pac-man gigante. Puedo sentir vuestro interés y se que también esperáis que lo ponga en el post-post. Mejor así. Más suspense.

miércoles, mayo 17, 2006

El sentido del humor en Rousseau

Parece que últimamente no paro de apreciar los diferentes sentidos del humor de la gente a la que leo. Sólo veo cosas cachondas en todos lados. No es eso. En verdad cuando leo cosas que valen la pena, tengo ganas de colgarlo en mi blog todo, pero comprendo que la gente no lo va a leer. ¿Qué es lo que vende? Sexo, violencia y humor. De momento, os he puesto sexo y humor. Seguiré con algo más de humor y ya veremos qué os pongo de violencia... De momento, una primicia mundial: Sentido del humor en el Contrato Social

"No he mencionado al rey Adán ni al emperador Noé, padre de tres grandes monarcas que se repartieron el universo, como hicieron los hijos de Saturno, en quienes se creyó reconocer a estos. Espero que se agradezca mi moderación, porque, descendiendo directamente de uno de estos príncipes, y tal vez de la rama primogénita, ¿quién sabe si, mediante la verificación de los títulos, no resultaría ser yo el legítimo rey del género humano?
En cualquier caso no se puede negar que Adán fue soberano del mundo, al igual que lo fué Robinsón de su isla mientras fue su único habitante, y la comodidad de un imperio como este residía en que el monarca, seguro en su trono, no debía temer rebeliones, ni guerras ni conspiraciones."

El Contrato Social

Leí hace tiempo casi la mitad del Contrato Social de Rousseau. Su "prologo", aunque no es tal, siempre me ha parecido la respuesta más inteligente a toda esa gente que dice "Yo paso de política", "eso es una mierda" y demás comentarios que tanto los que lean esto (si los hay) como yo hemos oido alguna vez.

"Libro Primero:

Quiero averiguar si en el orden civil puede haber alguna regla de administracion legítima y segura, considerando los hombres como son en sí y las leyes como pueden ser. En este exámen procuraré unir siempre lo que permite el derecho con lo que dicta el interés, á fin de que no estén separadas la utilidad y la justicia.
Empiezo á desempeñar mi objeto sin probar la importancia del tema. Se me preguntará si soy acaso príncipe ó legislador para escribir sobre política. Contestaré que no, y que precísamente por eso escribo sobre política. Si fuese príncipe ó legislador, no perderia el tiempo en decir lo que es conveniente hacer; lo haria, ó callaria.
Siendo por nacimiento ciudadano de un estado libre y miembro del soberano, por poca influencia que mi voz pueda tener en los asuntos públicos el derecho al voto me impone el deber de instruirme en tales temas: ¡mil veces dichoso, pues siempre que medito sobre los gobiernos, hallo en mis investigaciones nuevos motivos para amar el de mi pais!
"

Tal vez en eso último diferimos Jean-Jacques y yo. Sin embargo, desde que lo leí, no puede dejar de ver el enterarse de los asuntos de la política como un deber de todo ciudadano de un país democrático. Si alguno no quiere tal deber, que busque algún otro sistema de gobierno que piense por él y vaya allí a vivir, pero mientras habite aquí, será su deber enterarse.

viernes, mayo 12, 2006

Increíble pero cierto

Vagueando por ahí he encontrado esto. Una vez leais el post hace click en el link. No os arrepentireis, lo juro.
http://lagruta.blogspot.com/2006/04/madre-de-cristo.html

miércoles, mayo 10, 2006

Sobre el sentido del humor en Thomas Pynchon

Sobre el sentido del humor en Thomas Pynchon:

Leyendo El Arcoiris de Gravedad, como tantas otras veces, he encontrado fragmentos geniales. Últimamente estoy cogiendo el hábito de marcar con un post-it lo que me gusta y luego trasncribirlo al ordenador, para pegarlo en algún post, o tan sólo por el placer de releerlo y pensar en ello mientras lo escribo.
Encontré tres fragmentos que me parece que son ejemplares para enseñar cuál es el sentido del humor de Pynchon y que está presente en toda la obra.
Por tanto, aquí están más fragmentos de Pynchon para quien los quiera:


El capitán Bounce y Michèle: (Pág. 367)

- ¿Qué tal, nena? –En una oscura buhardilla llena de medias colgantes, donde duermen las bailarinas –. ¿Te gustaría que te enganchara a uno de los gordos del petróleo?
Parece que aquí hay algún problema de idiomas; ella entiende que pretenden sujetarla, mediante alguna clase de atadura, a una especie de gigante gordinflón que, por algún lugar, chorrea petróleo crudo, una perspectiva sexual cuyo disfrute no está segura de que acabe de gustarle […]


Slothrop llega a la fiesta (Pág. 371) :

Drogados y bebedores luchan sin vergüenza en el buffet y en la cocina, saqueando las alacenas, lamiendo los fondos de las cacerolas. Un grupo de bañistas desnudos atraviesa la escena camino de los escalones que conducen a la playa. Nuestro anfitrión, Raoul, vaga de un lado a otro con un enorme sombrero de vaquero del Oeste, una camisa de Tom Mix y un cinto con un revólver de seis balas, llevando a un percherón por la brida. El caballo suelta el estiércol en la alfombra de Bokhara, así como sobre los invitados desemparejados y en decúbito. Todo está deformado, desenfocado, hasta que surge un sarcástico preludio de la orquesta y aparece el tupo más extraño que Slothrop haya visto jamás fuera de una película de Frankenstein: lleva un traje de zoot blanco, con profusión de pliegues, además de un largo llavero de cadena de oro que oscila y remolinea relampagueante, mientras el raro personaje atraviesa la sala poniendo mala cara a todos, como si tuviera prisa pero tomándose el tiempo suficiente para escudriñar rostros y cuerpos, girando la cabeza de un lado a otro, metódicamente, de manera un tanto siniestra. Por fín se detiene delante de Slothrop, que adopta una expresión de Shirley Temple.
- Tú. – un dedo del tamaño de una mazorca de maíz se lanza a pocos centímetros de la nariz de Slothrop.


La afición de Waxwing (Pág. 372) :

¿Qué diantre ocurre? El sujeto va de un lado a otro hablando un momento con ése y otro con aquél. Resulta ser Blodgett Waxwing, famoso evadido de la Caserne Martier de París, la peor estacada del teatro de operaciones de la guerra. Una de las especialidades de Waxwing consiste en la falsificación de documentos de varias clases – tarjetas de racionamiento, pasaportes, cartillas militares, etcétera –, al igual la de traficar, como negocio secundario, con accesorios metálicos del ejército. Desde la batalla de las Árdenas no ha dejado de tomarse permisos que nadie le concedió y, aunque su proceder suponga ir con la amenazante guadaña de la muerte sobre la cabeza, aún va por la noche a las cantinas de las bases del ejército norteamericano para ver las películas, siempre que sean del oeste: adora esa bazofia, le gusta escuchar el galope de los caballos a través de un altavoz metálico, caballos que corren por trillados senderos de tierras extrañas y que agitan su corazón como si al su alrededor soplaran lejanas brisas; y, para no perderse ni una, ha logrado que algunos de sus muchos contactos le envíen el programa de todas las películas que se proyectan en todas las ciudades ocupadas, e incluso se sabe que se hizo con el jeep de un general para viajar a Poitiers para ver una cinta, buena y vieja, se supone que de Bob Steele o Johnny Mack Brown. Su fotografía podrá estar colgada de forma destacada en todos los cuerpos de guardia y grabada en miles de cerebros de la policía militar, pero él se ha visto veintisiete veces El regreso de Jack Slade.



Coming soon: <---La Puerta de Agua III: La Batalla por las Cintas--->

La Puerta de Agua II: Caídas y Sorpresas

La Puerta de Agua II: Caídas y Sorpresas

Resituémonos: Lo último que sabíamos del caso era que McCord le había mandado una carta al juez Sirica confesando irregularidades en el juicio. Sin embargo, un mes antes había pasado algo interesante que no mencioné. Más que interesante, es fundamental para el caso: El 7 de Febrero, con una aplastante mayoría, el Senado aprueba la creación de un comité de investigación llamado Comité para la Investigación de las Actividades de la Campaña Presidencial, con el senador Sam Ervin al mando.
¡Qué pequeño es el mundo!, debió de pensar más de uno, ya que Ervin también participó en la comisión que investigó a McCarthy, curiosamente también un fanático anti-Comunista, como Nixon. La Historia no deja de ser entrañablemente sarcástica.
Además, dos días antes de que McCord enviase su carta a Sirica, el 21 de marzo, John Dean le dijo a Nixon: “Tenemos un cáncer cercano a la presidencia que está creciendo”, y también le comenta que los “burglars” están pidiendo dinero a cambio de su silencio y que podía ser que al final necesitaran un millón de dólares. La respuesta del Presidente fue tajante “podríamos conseguirlo…” No se cortó ni un pelo, al fín y al cabo, un presidente es un hombre que sabe tomar decisiones y no debe dudar.

Ahora sí hemos alcanzado el 23 de marzo bien situados. Tenemos un juicio abierto contra los asaltantes y dos detenidos más. Todo vinculado al CRP de una manera u otra, muchos lazos con la CIA y una presión ciudadana y política creciente que desemboca en la creación de una Comisión de Investigación. Sin embargo, poco se había sacado en claro de todo ello hasta que McCord decidió mandar la carta al juez.
Entonces, a la vista de los hechos (los mencionados en la carta, al final del capítulo anterior), Sirica decidió hacer pública la confesión e impuso condenas muy duras a los imputados, que iban de los 20 y los 40 años, con la intención de forzar a la defensa a cooperar, ya que habían cometido perjurio en la sala del juicio.
El 6 de abril, esto es, a las dos semanas, entra en juego otro hombre clave: John Dean. Hasta ahora le hemos visto cerca del Presidente, primero siendo mencionado por el Presidente como el hombre que había investigado el asunto [asalto al Watergate] y no encontró implicaciones en la Casa Blanca, después resumiendo las acusaciones contra la presidencia y diciendo que “eso no era nada” y por último diciéndole al Presidente que el escándalo del Watergate era un cáncer y que tal vez haría falta un millón de dólares para callar a los condenados. Pero eso sí que no era nada comparado con el protagonismo que iba a ganar.
Dean era el asesor presidencial y consejero sobre temas legales. Y aparte de todo lo que ya hemos visto, sumado a las declaraciones que hizo el jefe del FBI sobre que toda la información concerniente al caso le era pasada a Dean, este empezó a sospechar que tal vez él se convertiría en el cabeza de turco y no quiso pasar por ahí. Por eso, ese 6 de abril, empezó a cooperar con todos los órganos que investigaban el Watergate.
Poco después Nixon promete que el personal de la Casa Blanca comparecerá ante la Comisión mientras Dean comienza a implicar a altos cargos, con sus confesiones, en el encubrimiento del caso.
El 22 de Abril Nixon envía a Dean a Camp David para escribir un comunicado sobre el Watergate y de paso tenerle alejado.
La semana siguiente, el día 30, Nixon cambia de idea y, por televisión, anuncia la destitución de Dean, así como la dimisión de sus consejeros más cercanos: Haldeman y Ehrlichman (apodados "Berlin Walls" ya que no se separaban del Presidente). El fiscal general Kliendienst dimite también.
El caso se empezaba a cobrar víctimas de relevancia. La opinión pública estaba ya muy enterada y los medios le daban mucha cobertura.
Tanto es así que las encuestas a raíz de las dimisiones probaban que menos de la mitad de la gente creía ya que el Presidente estuviera limpio.
El 18 de Mayo empiezan a televisar la Comisión de Investigación, que había comenzado a trabajar un día antes (había tardado más de tres meses en comenzar a rodar). Además, el nuevo fiscal general, Richardson, aprueba el nombramiento de Archibald Cox como fiscal especial del Watergate.
Así van pasando las cosas, ahora televisadas, durante casi un mes. Nada más que un sobresalto más para el Presidente en este tiempo, y es que Woodward y Berstein (los periodistas del Washington Post) empiezan a revelar detalles cada vez más concretos (como que Dean discutió con Nixon sobre el encubrimiento del Watergate más de 35 veces). Pero aparte de esto el tiempo va pasando y las comisiones van haciendo su trabajo sin demasiados contratiempos.
Y haciendo su trabajo encuentran un memorando con planos detallados de la operación de asalto a la consulta del psiquiatra de Ellsberg, aquella chapuza llevada a cabo por los “fontaneros” al mando de Gordon Liddy, el “precedente” del Watergate.
A los doce días, el 25 de Junio, Dean acusa directamente a Nixon del encubrimiento del Watergate y dice que la Casa Blanca ha estado cometiendo espionaje político durante años.
Sin embargo, de momento, se estaba salvando. Nada más que los testimonios de un asesor renegado le condenaban, y eso no bastaba, ya que no había ninguna prueba en contra de la credibilidad del Presidente.
Pero esa credibilidad se desmoronaría cuando, alegando “privilegios ejecutivos”, Nixon se niega a dejar ver unos documentos presidenciales que tanto el juicio como la comisión le reclamaban. Además informó al Senador (y jefe de la Comisión de Investigación) Ervin que se negaba a declarar frente al Comité, tratando así de estancar las investigaciones.
El 16 de julio, en cambio, la situación da un giro enorme cuando, ante la televisión y el Comité, un antiguo asistente de la Casa Blanca declara que existen cintas que graban todo lo que se dice en el Despacho Oval, creyendo que confirmaba algo que Haldeman había dicho antes.
Así, de casualidad, se enteraron los estadounidenses de que había unas cintas secretas que grababan el Despacho Oval y que ni siquiera el propio Presidente conocía.
Grabaciones que cesaron dos días después de estas declaraciones por orden expresa de Nixon.
Comenzaba así la batalla que enfrentaría a la Casa Blanca contra el Comité, al mando de Ervin, contra el Juez Sirica y especialmente contra Archibal Cox, el fiscal especial para el caso.

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Hasta aquí la segunda parte del caso Watergate. En esta he tratado de introducir menos nombres para no liar la cosa.
Vamos con un resumen a grandes rasgos para los que no tengan del todo claro lo que ha pasado en estos cinco meses:
Se ha establecido un Comité para investigar el Watergate que comienza a funcionar en Mayo y que descubre los planos de una operación ilegal anterior al Watergate y que existen grabaciones del Despacho Oval.
Nixon se sitúa en el ojo del huracán cuando todos los que están a su alrededor caen y entiende que su única salida es negarse a colaborar.
Además John Dean, asesor presidencial, comienza a colaborar positivamente con los órganos que investigan el caso y acusa a los asesores Haldeman y Ehrlichman de estar implicados, así como (más tarde) al Presidente en el encubrimiento del Watergate.

Bien, así que grabaciones en el Despacho Oval. Todo parecía fácil ahora. No había sino que enseñar las cintas y demostrar la inocencia (o culpabilidad) de Nixon y sus allegados en todo el caso y punto. Sin embargo, como cabía esperar, Nixon hizo todo lo que pudo por retener las cintas en su poder y alargar las cosas.

Pero aparte de eso, fijémonos de nuevo en cómo se ha desarrollado el caso este periodo. Otra vez se presentan ciertos avances parciales del juicio y la Comisión sobre el caso, apenas pasan de ser pequeños aportes. Los grandes pasos han sido dados, de nuevo, por revelaciones de gente que estaba bien atada y sin motivo para la traición. En este caso Dean, el asesor presidencial y, aunque más que traición es un descuido, el antiguo ayudante de la Casa Blanca que revela lo de las grabaciones.
Si estos dos hombres hubieran permanecido callados, mintiendo, como pudo hacer McCord en el “capítulo” anterior (y Garganta Profunda ayudando a Woodward y Bernstein), el caso jamás hubiera pasado de la detención de 4 cubanos y un antiguo agente de la CIA que dirigía la seguridad para el CRP.
Es decir, los servicios judiciales, salvo por medio de la casualidad, no pueden enterarse de casos de corrupción si llegan a alturas donde ya hay que pedir permiso para preguntar.

De todos modos yo voy a lanzar alguna otra pregunta para quien la quiera: ¿Es útil que el poder ejecutivo pueda negarse a colaborar con el judicial alegando ciertos privilegios? Es decir, ¿cabe un escenario en que eso pudiera beneficiar a alguien más que a los propios miembros del poder ejecutivo en casos de corrupción, malversación o directamente asaltos, encubrimientos, uso de la fuerza ilegalmente, etc? Y si el Presidente cae en medio de escándalos de corrupción tan graves, ¿no deberían convocarse elecciones en vez de permitir que el Vicepresidente asuma el mando como si nada? Pensaré en ello.

jueves, mayo 04, 2006

La Puerta de Agua I: El Doble Soplo

El Doble Soplo:

Aquello había comenzado tiempo atrás, claro está. Lo más que se sabe seguro, sin embargo, es que el 28 de Mayo de 1972 que operativos que trabajaban para el Comité para la Re-elección del Presidente Nixon entraron ilegalmente en la sede del Comité del Partido Demócrata en el complejo de oficinas Watergate en Washington DC, hicieron fotos a archivos privados y pincharon los teléfonos. Los resultados se le presentaron a John Mitchell, jefe del Comité. Sin embargo eso no se descubrió hasta algún tiempo después.
Lo cierto es que un tal Garganta Profunda, quien en verdad era Mark Felt, segundo al mando en la larga cadena del FBI, les dio a los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein el soplo de que algo pasaba en el Watergate y el 17 de Junio de ese mismo año se detuvieron a 5 de los que participaron en un segundo “allanamiento”, ordenado por Mitchell para conseguir nueva información. Comenzaba el lío.
Los detenidos fueron 4 cubanos de la comunidad Anti-Castro de Miami: Bernard L. Baker, un antiguo agente de la CIA, Eugenio Martinez y Frank A. Sturgis, asociados de Baker y con algunos lazos con la CIA y Virgilio R Gonzales, un cerrajero; junto con James W. McCord, quien ayudaba a organizar la seguiridad para el Comité para la Re-elección del Presidente (CRP de ahora en adelante). James era un antiguo agente de la CIA y también trabajó para el FBI.
Justo este último llamó la atención de los periodistas Woodward y Bernstein, que se dieron cuenta de que habían encontrado algo gordo, y publicaron en el Washington Post, el periódico del que eran reporteros de investigación, que McCord era el jefe de seguridad del CRP. John Mitchell, el jefe del CRP y ex-fiscal general del Gobierno Estadounidense negó cualquier conocimiento.
El 1 de agosto el Washington Post denunció que un cheque por valor de 25000$ había sido depositado en la cuenta de uno de los ladrones (o “burglars” como fueron conocidos) y resultaba que el cheque estaba relacionado con el CRP. Por entonces Nixon le decía al jefe de personal de la Casa Blanca Haldeman “…el que tomó la decisión [de entrar] era el más estúpido del que jamás he oído.” Bonitas palabras para el jefe de su Comité de Re-elección...
La cosa se ponía interesante y Woodward y Bernstein se frotaban las manos sabiendo que habían encontrado algo gordo. Sin embargo pasó un mes sin más acciones de relevancia sobre el tema hasta que el 30 de agosto Nixon anunció que el asesor presidencial John Dean había investigado el asunto y no había encontrado a nadie de la Casa Blanca relacionado.
Al día siguiente una encuesta revelaba que sólo el 57% de los encuestados habían oído hablar del allanamiento del Watergate y además la mayoría de estos creían que era “simplemente más cosas de política” antes que “algo serio”.
Aquí fue cuando los Woodward y Bernstein se dieron cuenta de que si no querían que se escapara tenían que actuar y no dudaron en usar el teléfono y a todos sus contactos y consiguieron sacar realmente a la palestra el caso.
El 15 de Septiembre los 5 “burglars” fueron acusados junto a E. Howard Hunt y G. Gordon Liddy, que habían sido relacionados por ciertos materiales que llevaban encima los cubanos. Dean resumió las crecientes acusaciones contra el presidente y Haldeman en la famosa frase: “Dos ex­-miembros del personal de la Casa Blanca de bajo nivel, uno consultor y el otro miembro del personal del Consejo Doméstico. ¡Eso no es nada (en concreto “That´s not very mucho of a tie…”)!”
Pero no quiero seguir con la historia sin antes detenerme en el perfil de los últimos dos detenidos, ambos dignos de mención. Además así aclaro algo de información en esta marea de nombres. E. Hodward Hunt era un antiguo operativo de la CIA que había tomado parte en el golpe de estado de Guatemala en el 54 y también en Bahía Cochinos en el 61, uno de los intentos más ridículos de acabar con el régimen de Castro. Además escribía novelas de espías y uno de los personajes de la serie Misión Imposible está basado en él. No contento con su imponente historial, se unió a un grupo que se conoció como “los fontaneros”, responsable del asalto a la oficina del psiquiatra de Ellsberg, un importante personaje al que se pretendía desacreditar con lo que se encontrara. Sobra decir que tanto la organización como la propuesta de la operación corrieron a cargo de Hunt. En “los fontaneros” conoció a Liddy.
Sus chantajes al entorno de Nixon para mantenerse callado fueron una de las causas del desastre del Presidente cuando salieron a la luz.
Su historial parece insuperable, pero tiene un temible rival: Liddy.
Gordon Liddy preparó el golpe junto a Hunt. Él era un antiguo agente del Tesoro y del FBI. Después del asalto al psiquiatra de Ellsberg, emocionado con ser un espía, propuso el plan “Gema” que consistía en un complicado dispositivo de vigilancia sobre oponentes políticos que haría uso de secuestros, robos, vigilancia electrónica y prostitutas-espía. La extravagancia del plan, así como su elevado coste hicieron que lo único que sobreviviera al proyecto fuera el asalto a la Sede del Comité del Partido Demócrata en el Watergate. Fue el peor parado del caso con 4 años y medio de cárcel. Hunt sólo se llevó 33 meses. Y es que en EEUU más que el crimen, se castiga la incompetencia.
Pero la caja de Pandora estaba abierta y ahora los escándalos salían en manadas. El Washington Post publicó que, mientras todavía era Fiscal General, Mitchell (recordemos que era el jefe del CRP) había controlado unos fondos encubiertos bastante sucios destinados a apoyar acciones contra los Demócratas. A todo esto estamos a 29 de Septiembre, 3 meses y 10 días después de que declarara ante los medios que “No sabía nada”.
De nuevo el Post publicó el 10 de Octubre que el FBI había vinculado el asalto al Watergate con el CRP así como el resto de las acciones de sabotaje y espionaje político.
Pero en el 11 de noviembre de ese año llegó el gran barapalo: Nixon era re-elegido con más de 20 puntos sobre el candidato demócrata. Más de uno creyó que eso suponía el fin de sus pesadillas, y así fue hasta que el juez Sirica empezó el juicio de los “burglars” del Watergate.
John Sirica es otro de esos personajes de los que se debe decir algo, ya que marcó el caso. Sirica había trabajado como recogedor de basura, entrenador de boxeo y profesor de interpretación. De algún modo se sacó derecho y ayudándose de un campeón del boxeo, viejo amigo, subió y subió como la espuma hasta convertirse en un juez al que pronto apodaron como “Maximun John” debido a su irritable y despreocupada personalidad y sobre todo a sus duros castigos, muy frecuentemente revocados en las apelaciones. Durante el juicio su impaciencia crecía y crecía y llegó a interrogar él mismo a los testigos y pidió al jurado que no tuviera en cuenta solo lo que pasó, sino también por qué pasó.
La semana que siguió el juicio sirvió para que los cuatro cubanos y Hunt (el escritor de novelas de espías y personaje en el que está basado un personaje de Misión Imposible) se declararan culpables de sus cargos [a sí mismos], este último añadiendo que no había ningún superior implicado.
A los 15 días se declaró culpables tanto a McCord como a Liddy, aunque se habían declarado a sí mismos inocentes.

Aquí fue cuando llegó el segundo soplo. James McCord le escribió una carta al juez Sirica el 19 de marzo de 1973. La carta venía a decir lo siguiente: los imputados que se habían declarado culpables a sí mismos habían sido presionados para autoinculparse y permanecer callados; se cometieron graves casos de perjurio en lo que se refiere a lo tocante al gobierno; algunos envueltos en la trama no habían sido reconocidos por los testigos cuando podían haberlo hecho; aquello no había sido una operación de la CIA, aunque se había usado a los cubanos para despistar en esa dirección; el testigo que causó mayor impresión de estar mintiendo fue el que, de hecho, menos lo hizo y McCord pedía hablar en privado con el Juez porque no se fiaba de nadie más.

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Hasta aquí la primera parte de la historia del Watergate. Me parece que esta parte está más o menos clara. Sé que hay mucho nombre y puede parecer confuso, pero me he cuidado de encuadrar a cada uno en su función como mejor he podido para reducir la complejidad.
Si alguien quiere que le envíe la carta completa que mandó James McCord al juez Sirica (documento tan importante o más que la cinta con la confidencia de Garganta Profunda de haber existido), me la puede pedir si me manda un correo con el asunto Carta de McCord a mi dirección ldstor@hotmail.com. Yo estaré encantado de enviársela así como de solucionar alguna duda que le haya surgido del proceso.

En una novela esto sería la introducción. Lo bueno viene a partir de ahora, cuando Nixon tenga que declarar, delante de los medios y un Comité de investigación, sus implicaciones. Veremos qué pasa...


De esto que os he contado hasta ahora destacaría lo que he decido que sea el título. El doble Soplo. No puedo dejar de caer en la cuenta de que uno de los casos de corrupción más famosos de la Hª y, sin duda, el que más repercusiones ha tenido en la Hª de EEUU se ha debido a dos traiciones. Dos soplos de gente que, en principio, estaba bien atada y no tenía nada que ganar. ¿Está el sistema tan mal montado que depende de la mala conciencia de los hombres para destapar los escándalos de corrupción, cuando se destapan? ¿Puede decirse que funcione la justicia a la vista de estos hechos? Y si hay que hacer algo… ¿valdría para algo, más que aumentar el presupuesto para sobornos, el poner a alguien vigilando las actividades de la gente con poder? ¿No crearía eso más corrupción? Y para cuando veamos como se lía todo con Nixon… ¿tiene sentido que los presidentes se libren de condenas penitenciarias sólo por el puesto en el que el pueblo les colocó? Prometo pensar en ello.

miércoles, mayo 03, 2006

El Brigadier y la Dama Oscura

Este es un fragmento de un libro de Thomas Pynchon galardonado con el National Book Award, el premio de Literatura mas prestigoso despues del Nobel: El Arcoiris de Gravedad.

El Brigadier y la Dama Oscura (Pág. 354):

Es una parte de su rutina, con la que, al menos, ella misma puede disfrutar. Aunque jamás ha leído ningún clásico de la pornografía británica se siente, segura como un pez, bien introducida en la corriente local. Seis en las nalgas, seis más encima de las tetillas. Bueno y ahora, ¿dónde está esa sorpresa como de Reyes Magos? ¿Eh? A ella le gusta el modo en que la sangre salta para atravesar los verdugones de anoche. Con frecuencia es la única distracción que puede ofrecerse para no gemir ante cada uno de los gruñidos de dolor del brigadier: dos voces en una disonancia que sería mucho menos accidental de lo que podría parecer… Algunas noches, ella lo ha ceñido con un fajín de ceremonial, con una forrajera de borlas doradas o con su propio correaje Sam Browne. Pero esta noche él está encorvado en el suelo, sin estar atado por nada salvo por su necesidad de dolor, de algo real, algo puro. Ellos lo han alejado tanto de sus simples nervios… Han puesto ilusiones de papel y eufemismos militares entre él y esta verdad, esta extraña decencia, este momento ante los escrupulosos pies de ella... No, aquí no hay culpa, no tanta como asombro… Asombro de que él haya podido escuchar durante tantos años a ministros, científicos y doctores, cada uno con sus mentiras especializadas, habiendo estado ella siempre aquí, segura de ser dueña del decadente cuerpo de él, su verdadero cuerpo: el que no está disfrazado con el uniforme ni atiborrado de drogas para guardarse los comunicados de vértigo de ella, las náuseas y el dolor… Por encima de todo, del dolor. La poesía más clara, la palabra más cariñosa de más valor…
Él se esfuerza por ponerse de rodillas y besar el instrumento de su flagelación. Ahora ella está por encima de él, con las piernas separadas, la pelvis hacia delante, el capotillo de piel reposando sobre sus caderas y abierto por ambos lados. Él se atreve a mirar su vulva, ese vórtice terrible. Su vello púbico está teñido para la ocasión. Él suspira y deja escapar un leve gruñido vergonzoso.
- Ah…, si ya sé – dice ella riendo -. Pobre y mortal brigadier, ya sé. Es mi último misterio – se acaricia la vagina con las uñas -. A una mujer no se le puede pedir que revele su último misterio, ¿verdad?
- Por favor…
- No. Esta noche, no. Arrodíllate y recibe lo que te dé.

A su pesar – ya es un reflejo –, mira rápidamente de reojo las botellas que hay sobre la mesa, los platos manchados con jugo de carne, salsa holandesa, trozos de cartílago y hueso…
La sombra de la mujer cubre todo el rostro y la parte superior del torso de Pudding, las botas de cuero crujen suavemente mientras ella mueve los músculos abdominales y de los muslos; luego, de repente, comienza a orinar. Él abre la boca para recibir el chorro, se ahoga, intenta seguir tragando, siente que la cálida orina gotea por los bordes de su boca y baja por su cuello y sus hombros, sumergido en la sibilante tormenta. Cuando ella termina, él chupa las últimas gotas de los labios. Algunas cuelgan, todavía con una dorada claridad, de los lustrosos pelos de la entrepierna de ella. El rostro de la mujer, que asoma entre sus pechos desnudos, es tan suave como el acero.
Ahora da media vuelta y dice:
- Sujeta las pieles que llevo puestas – Pudding obedece -. Ten cuidado. No toques mi piel.

Cuando todo esto comenzó, al principio del juego, ella estaba nerviosa porque se notaba estreñida, y se preguntaba si eso sería semejante a la impotencia masculina. Pero Pointsman el previsor, anticipándose a tal posibilidad, le envió unas píldoras laxantes con la comida.. Ahora sus intestinos se quejan suavemente y siente que su contenido empieza a bajar y a salir. Pudding está arrodillado con los brazos extendidos, sujetando el elegante capotillo de piel. Un oscuro mojón aparece por la hendidura, en la absoluta oscuridad entre sus blancas nalgas. Él abre las rodillas, torpemente, hasta que siente el cuero de sus botas. Se inclina hacia delante para rodear el caliente mojón con los labios; lo chupa tiernamente, lame su extremo inferior…, está pensando, lo siente, no puede remediarlo, pensando en el pene de un negro… Sí, sabe que esto anula parte de las condiciones establecidas, pero no puede negársele… La imagen de un bruto africano que le haría hacer… El hedor a mierda inunda su nariz, lo rodea, se apodera de él. Es el olor de Passchendaele, del Saliente. Mezclado con el fango la putrefacción de los cadáveres, fue el olor reinante durante su primer encuentro y el emblema de ella. El mojón cae en su boca, baja por su gaznate, siente náuseas, pero aprieta valientemente los dientes. Pan que sólo hubiera flotado en las aguas de algún retrete, sin ser visto, sin ser probado…, elevado y cocinado ahora en el amargo Horno intestinal hasta convertirse en el pan que conocemos, ese pan tan ligero como la comodidad doméstica., secreto como la muerte en cama… Continúan los espasmos en su garganta. El dolor es terrible. Con la lengua aplasta la mierda contra el paladar y se pone a masticar, espesamente: el único rumor en la sala…
Aún quedan otros dos mojones, más pequeños y, cuando ha terminado de comérselos, debe lamer los residuos que quedan en el ano. Espera a que ella le permita cubrirse la cabeza con el capotillo para poder, en la oscuridad forrada de seda, permanecer un rato más con su sumisa lengua hurgando en el agujero de su culo. Pero ella se aparta. La piel del capotillo desaparece de las manos del viejo. La mujer le ordena que se masturbe. Ha visto al capitán Blicero con Gottfried y ha aprendido el estilo adecuado. El brigadier eyacula enseguida. El rico olor del semen llena la habitación como si fuera humo.
- Ahora vete. –Él siente ganas de llorar. Pero ya ha suplicado en otras ocasiones, le ha ofrecido, absurdamente, su vida. Las lágrimas que inundan sus ojos se desbordan cara abajo. No puede mirar los de ella.
- Aún tienes el borde de la boca lleno de mierda. Quizá te tome una fotografía así. Para el caso de que alguna vez te hartaras de mí.
- No. No. Sólo estoy harto de eso. –Sacude la cabeza en direccion al exterior del Ala D, como si quisiera con ese gesto abarcar todo el resto de “La Visitación Blanca”- Tan condenadamente harto…
- Vístete. No te olvides de limpiarte la boca. Haré que te busquen cuando te quiera de nuevo.

Webley Silvernail a las Ratas

Webley Silvernail a las Ratas (Pág. 348):

- Si supiera cómo, os liberaría. Pero aquí fuera no hay libertad. Todos los animales, las plantas, los minerales, incluso hombres de otras clases, son rotos y reestructurados todos los días para preservar ala minoría selecta de unos cuantos, que son los que más teorizan sobre la libertad y que resultan ser los menos libres de todos. Ni siquiera puedo daros esperanzas de que algún día será distinto…, de que Ellos saldrán a la luz, olvidarán la muerte, perderán el elaborado terror de Su tecnología y dejarán de utilizar toda otra forma de vida sin piedad para mantener lo que acosa a los hombres a un nivel soportable…, y ser en cambio como vosotros, estar simplemente aquí, simplemente vivos…